miércoles, 27 de diciembre de 2023
martes, 26 de diciembre de 2023
jueves, 30 de septiembre de 2021
domingo, 30 de mayo de 2021
viernes, 30 de abril de 2021
Su siguiente empresa cinematográfica
llevaba por título Alleluia y, por si no había quedado suficientemente claro lo
que le interesaba, esta película ponía sobre la mesa todas las pistas ya que no
era sino una versión de Los asesinos de la luna de miel de Leonard Kastle
(1970) y Lonely Hearts de Todd Robinson(2000), que
a su vez estaba basada en una historia real de un hombre y una mujer que se
dedican a engañar a mujeres solteras y viudas para robarles y acabar con ellas.
En la versión de Du Welz la protagonista femenina era la actriz española Lola
Dueñas y con este trabajo el realizador de origen belga estuvo en el festival
de Cannes.
Así que con este itinerario vital, nada
atípico en un cineasta europeo contemporáneo, en 2015 du Welz llega a EEUU
donde puede poner en marcha un proyecto con mayor presupuesto, un poco más
acción e importantes dosis de violencia. Message from the King está rodada en
los Ángeles, aunque su protagonista es un hombre de color que llega desde
Suráfrica para lo que parece ser una misión personal, una venganza que tendrá
como telón de fondo los acontecimientos vividos por su hermana, una mujer
llamada Bianca que se fue a Los Ángeles años atrás y cuyo destino quedó marcado
por el peligroso entorno del que se rodeó.
King no es sino el apellido de este ángel
exterminador que está dispuesto a hacer justicia, al menos la que esté a su
alcance. En sus investigaciones llegará curiosamente hasta la consulta de un
dentista, el doctor Wentworth, con el que mantiene más de una conversación
interesante. La primera de ellas, como no podía ser de otra manera, es la que
tiene lugar en la misma consulta cuando King se hace pasar por paciente para
realizar la toma de contacto. Detrás de él, en la sala de espera, un enorme
cartel con una chica de gran sonrisa que contrasta con la tragedia que el
protagonista carga sobre sus hombros y que le llevará a no esbozar ni el más
leve gesto de alegría en toda la película. Una vez en el interior de la
consulta el dentista constata lo poco que al paciente le gusta rellenar
formularios, “como me pasa a mí”, le dice, y se entera de que está allí por
recomendación de su hermana Bianca. “¿No la recuerda? También me dejó otra
cosa, la estoy cuidando por usted”. Por si no había quedado claro que el
dentista era, como ocurre en muchas ocasiones, el malo de la película, este
paso de King por su consulta lo evidencia del todo.
Las siguientes frases del dentista no
dejan duda de la personalidad que le han dedicado los guionistas: es un hombre
frío, calculador, que no tiene inconveniente en meterse con la hermana de su
paciente pese a saber que está muerta, y que entiende que, como no podría ser
de otra forma, lo que King busca es dinero. El doctor Wentworth es
ambicioso y calculador y combina su profesión de dentista con otros encargos
fuera de la ley. Su conversación con King, que proseguirá en una cafetería, una
vez que se ha visto que aquello no era una visita profesional, contiene algunas
frases como “casi siempre se trata de dinero” o “un americano medio gasta unos
diez mil dólares a lo largo de su vida en sus dientes, en esta ciudad cuatro o
cinco veces más”. Y, finalmente, realiza una comparación entre los ginecólogos
y los dentistas que, al menos desde su punto de vista, le proporciona la
convicción de que el desarrollo de su profesión le convierte en un ser
todopoderoso capaz de obtener la confianza de quienes se ponen en sus manos.
A lo largo de Message from the King queda
claro que el doctor Wentworth, además de tus tejemanejes y sus trampas y
chantajes, va repartiendo enseñanzas y consejos a los personajes más
inverosímiles. De ahí que uno de ellos, cuando le abra la puerta de la mansión
de un rico productor de cine en cuya casa ha tenido lugar la tragedia de
Bianca, lo primero que le diga sea: “Uso hilo dental como dijo”. El problema es
que junto a estos consejos sanitarios el dentista no pierde el tiempo y se
dedica a aprovecharse: “Eres un chantajista”, “No eres más que un puto
dentista”, “Me estás exprimiendo”, serán algunas de las acusaciones que le proferirá
el productor. Pero él mantiene la calma y se dedica a observar no solo a
quienes le rodean sino también su dentadura. Por eso sabe que King no parará en
su empeño y tendrá que acabar con él antes de que él se le adelante: “Éste no
es como su hermana”, le dice el dentista al productor de cine. “Sus dientes son
distintos. Él se cuida. Puede decirse mucho por los dientes de alguien”. Y
efectivamente, lo que asegura el doctor Wentworth es que alguien que
se cuida los dientes es tenaz y no deja sus empeños tan fácilmente.
DURACIÓN: 102 MINUTOS
domingo, 28 de febrero de 2021
domingo, 31 de enero de 2021
NOVENO FESTIVAL DE CINE Y DENTISTAS ORGANIZADO POR EL COLEGIO OFICIAL DE DENTISTAS |
Los próximos días 3 y 5 de febrero tendrá lugar en Pamplona
(CIVICAN) la novena edición de nuestro festival. Este año debido a la pandemia
del covid _19 presentamos un formato reducido. Nos ha parecido mejor esta
opción que anularlo. El Festival tendrá
lugar respetando las normas de aforo y las medidas de seguridad que todos
conocemos.
Presentaremos dos películas; la primera de ellas será: “El doctor
Arrowsmith”, Arrowsmith
(1931) Esta película está protagonizada por un médico sin embargo este médico ejerce también como dentista y de ahí nuestra decisión de proponer este film. DIRECCIÓN: John Ford GUIÓN: Sidney Howard (Novela: Sinclair Lewis) INTÉRPRETES: Ronald Colman, Helen Hayes, Richard Bennett, DeWitt Jennings,
Beulah Bondi, Myrna Loy, A.E. Anson FOTOGRAFÍA: Ray June (B&W) MÚSICA: Alfred Newman NACIONALIDAD: EE.UU. DURACIÓN: 101 minutos “No disparen, soy dentista”, The In-Laws (1979) DIRECCIÓN: Arthur Hiller GUIÓN: Andrew Bergman INTÉRPRETES: Peter Falk, Alan Arkin, Richard Libertini, Nancy
Dussault, Penny Peyser FOTOGRAFÍA: David M. Walsh MÚSICA: John Morris NACIONALIDAD: EE.UU. DURACIÓN: 103 minutos |
lunes, 30 de noviembre de 2020
DE ROY ANDERSSON
Andersson nació en Gotemburgo (Suecia) en 1943 y sus primeras aproximaciones al cine se centraron en temáticas mucho más realistas y costumbristas que las que han inspirado su cine del siglo XXI. Entre aquellos principios y su cine de la actualidad median cientos de anuncios publicitarios, una tarea que ha llevado a cabo con auténtica maestría, hasta el punto de que Ingmar Bergman lo considerara “el mejor realizador de anuncios de todos los tiempos”. Claro que cuando le han preguntado por ésta afirmación a Andersson él, de manera reconocidamente incorrecta y posiblemente con cierta dosis de humor, ha asegurado que la mejor película del autor de El séptimo sello era peor que sus anuncios.
De cualquier forma lo que sí ha hecho Andersson ha sido combinar esos maravillosos anuncios con una producción cinematográfica altamente personal. En 2000 Roy Andersson decidió emprender una Trilogía sobre la existencia, compuesta por Canciones del segundo piso (2000), La comedia de la vida (2007) y Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia (2014). Ahí podía haberse quedado todo, porque en esos tres títulos ya parecía haber quedado claro lo que el realizador sueco piensa de la condición humana, pero en 2018 decidió salirse de los límites de la trilogía anunciada y añadió al proyecto un título más: Sobre lo infinito.
Contemplar el cartel de Sobre lo infinito lleva directamente a pensar en artistas como Chagall. En él una pareja abrazada sobrevuela los tejados de una ciudad en ruinas. Pero esa secuencia no es sino uno de los muchos referentes artísticos que componen el filme. Porque así está dividido Sobre lo infinito, en una colección de secuencias a modo de cuadros que nos llevan de Chagall a Hopper y que nos hacen pensar en el mundo del arte a través de composiciones hieráticas y pensadas e iluminadas hasta el más mínimo detalle. Los interiores que compone Andersson son ambientes fríos, casi congelados, con una luz mortecina y azulada. Los exteriores resultan igual de fantasmagóricos y los personajes se mueven a cámara lenta preguntándose en voz alta por el sentido de la vida, por la pérdida de su fe, o simplemente expresando a gritos que la vida es fantástica mientras alrededor una serie de personajes abatidos y quietos apenas si se inmutan.
Precisamente es en esa secuencia en la que resuenan unos gritos de felicidad que difícilmente expresan lo que dicen, donde podemos ver a un hombre algo desaliñado, con una bata blanca desabrochada y con la mascarilla por debajo de la barbilla. En el interior de ese bar en el que un hombre repite que la vida es maravillosa aparece ese dentista más aficionado a la bebida que al desarrollo de su profesión. Andersson ha creado para él un espacio especial y lo retrata en el bar mostrando su afición a la bebida y evidentemente abatido. Pero ese doctor sin nombre también aparece en su consulta. Allí un paciente nervioso y aterrorizado con las agujas se niega a utilizar anestesia, aunque tampoco podría soportar una intervención sin ella. La situación acaba con la paciencia del dentista que decide rebelarse contra él y opta por marcharse y dejarlo allí. El realizador sueco combina el drama y la comedia para fotografiar una situación que supera a sus principales protagonistas. Sobre el infinito presenta así un mundo totalmente desesperanzado aunque, de vez en cuando, Andersson regale al espectador algunos detalles tiernos como el de ese padre que se agacha pausadamente para atarle el zapato a su hija pequeña.
Thore Flygel interpreta al dentista en Sobre el infinito. Andersson ha creado para él unas secuencias específicas e inolvidables, y lo mismo que hace con el dentista sin paciencia ni tacto ante un paciente problemático, repite con un sacerdote que pierde la fe y acude llorando al psiquiatra, ante el menosprecio del profesional y de la enfermera que consideran que ya es hora de cerrar la consulta y le acompañan a la puerta a pesar de los gritos y sollozos del paciente. Queda claro que Sobre lo infinito se agarra a los detalles, a algunos problemas cotidianos de un primer mundo que parece adentrarse cada vez más en el surrealismo, y entre sus personajes ese dentista anónimo forma parte de esa sociedad que va mostrando ante el espectador los dolores del cuerpo y también los del alma.
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| TÍTULO ORIGINAL: Om det oändliga / DIRECCIÓN Y GUIÓN: Roy Andersson / FOTOGRAFÍA: Gergely Pálos / INTÉRPRETES: Martin Serner, Jessica Louthander, Tatiana Delaunay, Anders Hellström, / PRODUCTORA: 4 1/2 Film, Roy Andersson Filmproduktion AB / NACIONALIDAD: SUECIA / AÑO: 2019/ DURACIÓN: 76 MINUTOS |
sábado, 31 de octubre de 2020
"HASTA QUE LA BODA NOS SEPARE", DE DANI DE LA ORDEN “SOLO ME PONGO EN MANOS DEL DOCTOR
GONZÁLEZ” | |
"No hace falta más que leer el título y el nombre del
director para saber que estamos ante una película española, que se trata de una
comedia y que pertenece a ese género del que, sin pensarlo demasiado, podríamos
dar media docena de títulos en tres minutos: el de las películas de bodas. Se
podría decir que los ritos nupciales y todo lo que se sitúa a su alrededor:
preparativos, enredos, engaños, relaciones familiares, catástrofes, viajes,
rupturas, desengaños, reencuentros y happy end... constituyen uno de los lugares más comunes de
la comedia. Si a esto le añadimos otra modalidad casi paralela, la de las
despedidas de solteros y solteras, el número de títulos crece exponencialmente.
En el caso de la última película de Dani de la Orden, un realizador acostumbrado a lidiar en el terreno de la comedia (El pregón, El mejor verano de mi vida, Mamá o papá), todo sigue el curso habitual en una película de bodas. De hecho una de las protagonistas se dedica precisamente a eso, a organizar ceremonias nupciales, un terreno abonado para los gags, porque si hay algún territorio donde los guionistas pueden dar rienda suelta a la imaginación es precisamente relatando todas las ocurrencias de una pareja que quiere celebrar lo que algunos llaman el día más importante de su vida. En ese apartado cabe casi de todo: locuras decorativas, espacios imposibles, regalos personalizados, locas coreografías o menús altamente creativos. Nada parece ponerse por delante cuando se quiere construir la celebración perfecta. Y el cine se suele encargar de retorcer las cosas casi hasta el infinito. “¿Sabes quién se casó en un barco? Los del Titanic”, dice Marina (Belén Cuesta), organizadora de bodas en Hasta que la boda os separe, a Alexia (Silvia Alonso), la novia. Pues sabiendo cómo fue la historia real en el trasatlántico, no hace falta añadir demasiado. ¿Y qué podría acabar con el encanto de una boda? Pues a lo mejor el hecho de que un brindis destroce la dentadura de la novia. Para un guionista una botella de champán es el ingrediente perfecto para marcarse un chiste inolvidable. Que se lo digan si no a los de Los padres de ella de Jay Roach. Quienes la hayan visto seguro que no han olvidado la secuencia dedicada a la urna depositada sobre la chimenea, un sofisticado recipiente que contiene las cenizas de la madre de Jack (Robert de Niro). Durante varios minutos la figura de la difunta madre es ensalzada por su hijo que hasta le dedica una poesía. Pero llega la botella de champán, oportunamente comprada por el yerno patoso (Ben Stiller), y la catástrofe se desata, el tapón se dirige directamente a la urna, las cenizas se desparraman y el gato de la casa no desaprovecha la oportunidad para dejar su rastro sobre ellas. En Hasta que la boda os separe la botella de champán llega justo en el momento posterior a que la novia le confiesa a la organizadora de bodas que en el colegio, que ambas compartieron años atrás, ella fue la responsable de los motes y bromas que le hicieron la vida imposible a la que ahora es una profesional del negocio de las bodas y que en la infancia fue una niña que sufrió bullying en el colegio. Después de afirmaciones como: “Hay que superar esas cosas” o “Así es la vida”, dichas por la propia víctima para consolar a la que ahora se confiesa ante ella, llega el momento botella de champán. Por si hubiera sido poco el retorno emocional al pasado, el novio también se empeña en ayudar a abrir la dichosa botella. Así que entre ambos, que por cierto ya han puesto de manifiesto su atracción mutua, acabarán arruinando la cara de la novia cuando el corcho vaya directamente a su boca. Tras conseguir reponerse de lo que parece únicamente un shock momentáneo se descubre que, efectivamente, Alexia ha perdido dos dientes, exactamente las dos piezas dentales superiores, lo que hace de la sonrisa de la novia diste mucho de ser lo deseable. Mientras la chica sale desesperada de la habitación, el novio se queda con los dos dientes en la mano insistiendo en que van a buscar un dentista ya que en Tenerife, a donde se han trasladado para celebrar una boda cerca del mar, hay “dentistas buenos”. Pero Alexia, que está dispuesta a casarse en un barco, pese a su miedo al mar, y a superar todas las dificultades que se le pongan por delante, no piensa ponerse en manos de alguien que no sea su dentista de toda la vida. A ella solo le atiende “el doctor González”, asegura, mientras a Carlos (Alex Garcia), solo se le ocurre añadir: “toma, llévate los dientes”, poniendo en su mano las dos piezas arrancadas de raíz. De camino al taxi que llevará a Alexia al aeropuerto en un viaje que acabará en la consulta del doctor González, la causante del estropicio, Marina, sigue empeñada en quitarle hierro al asunto: “Eso se arregla fácil. Un poco de masilla...”. Es seguro que el doctor González, ese dentista de cabecera al que la paciente no está dispuesta a renunciar aunque se encuentra a cientos de kilómetros, tendrá otros métodos más profesionales, sobre todo porque Alexia vuelve a los pocos días con la dentadura perfecta. El tema es que la catástrofe dental ha quitado de en medio a la novia durante unos días y ha dejado vía libre para que el amor entre el novio y la organizadora de bodas vaya evidenciándose todavía un poco más y que las cosas del corazón se coloquen en el su sitio. TÍTULO ORIGINAL: Hasta
que la boda nos separe DIRECCIÓN:
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martes, 31 de marzo de 2020
CINE Y DENTISTAS El Festival celebrado en Pamplona aúna la afición por el cine y la práctica de la Odontología | ||
"Los pasados 3, 10 y 17 de enero se celebra en Pamplona una cita muy especial en la que se aúna la afición por el cine y la práctica de la odontología. Desde el principio de la historia del séptimo arte, el cine se ha ocupado de manera muy especial de los dentistas. Por eso CIDE, el festival de CIne y Dentistas se encarga de recuperar muchas de esas películas que, a lo largo de más de un siglo, han tenido como protagonistas a los profesionales de la odontología. En 2012, el Colegio de Odontólogos de Navarra puso en marcha esta iniciativa. Desde entonces se han proyectado alrededor de treinta películas cuyo eje central tenía que ver con los dientes y los dentistas. En 2020 CIDE llega a su octava edición con la proyección de tres películas realizadas en distintos tiempos y distintos países, pero que contienen muchos elementos que vinculan sus tramas con la práctica de la odontología. CIDE dio comienzo el 3 de febrero a las 19,00 horas en Pamplona, en la sala de Civican, con la proyección de “Dentist in the chair”, una película británica dirigida por Don Chaffey y que está inspirada en la novela del mismo título de Matthew Finch. El realizador de “Jason y los argonautas” (1963) y “Pedro y el dragón Elliot” (1977), se adentró en el mundo de los dentistas para realizar esta comedia repleta de gags y de situaciones disparatadas. Los protagonistas son dos estudiantes de dentistas, pero es su entorno y las curiosas situaciones que pueden llegar a plantearse en el ejercicio del aprendizaje de la odontología y de su posterior práctica, lo que mueve toda la trama de esta comedia. Protagonizada por Bob Monkhouse y Ronnie Stevens, aquí no faltan ni las confusiones, ni la picaresca, ni los malentendidos ni el humor. El 10 de febrero CIDE acercó hasta Pamplona “El pistolero más tembloroso del Oeste” (1968) de Alan Rafkin, conocido por algunos de sus célebres trabajos para televisión, como M.A.S.H., una serie ambientada en la guerra de Corea y protagonizada por un equipo de médicos. Rafkin dirigió en 1968 una película protagonizada por un dentista llamado Jesse W. Haywood. Aunque su aprendizaje de la odontología tiene lugar en Filadelfia, Haywood se trasladará al lejano Oeste para poner en práctica sus conocimientos, aunque una vez en camino las cosas no serán como esperaba. “El pistolero más tembloroso del Oeste” es un remake de una película de 1948 protagonizada por Bob Hope y Jane Russell titulada The Paleface. La tercera película de CIDE se proyectó el 17 de febrero. En este caso no serán los dentistas los que jueguen un papel dentro de la historia sino los dientes, en concreto los dientes de leche. Dirigida por Céline Sciamma, "Tomboy" es una película francesa de 2011 que cuenta los padecimientos de una niña por aparecer entre su nuevo grupo de amigos como si fuera un chico. La ocasión se la proporciona un cambio de domicilio a un barrio de París donde nadie la conoce, lo que le permitirá cambiar de género durante los meses de verano, antes de que el colegio comience. En ese escenario Sciamma, la directora francesa que en 2019 presentaba Retrato de una mujer en llamas, juega con un elemento como los dientes de leche para plantear la situación de una niña de diez años a la que le gustaría que algunas cosas de su propio cuerpo cambiaran.
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lunes, 30 de diciembre de 2019
"PADRE NO HAY MÁS QUE UNO",
DE SANTIAGO SEGURA
El niño que creyó atrapar al ratoncito Pérez
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"Después de cinco “Torrentes”, aquellos brazos tontos de la
ley con los que Santiago Segura empezó en 1998 y acabó en 2014, el
actor, guionista, director, actor de doblaje, concursante, presentador y
prácticamente todo lo que se le ponga por delante y tenga que ver
principalmente con el show, decidió atacar a los remakes de comedias. Lo hizo
en 2018 con Sin rodeos, una nueva versión de Sin filtro,
película chilena dirigida dos años antes por Nicolás López, y que fue un
gran éxito en su país. Y lo ha vuelto a hacer con Padre no hay más que
uno, que no es sino una versión de Mamá se fue de viaje,
una película argentina que en 2017 dirigió Ariel Winograd.
Santiago Segura se ha enfrentado a
las versiones de ambas comedias a su
modo, utilizando la línea argumental, pero cambiando los detalles. Así que no
hay que esperar encontrarse las mismas peculiaridades que en Mamá se fue
de viaje, donde los protagonistas son una pareja formada por el gerente
de unos grandes almacenes y un ama de casa que tienen cuatro hijos de los que
se encarga prácticamente ella que, cansada de que no se le valore el trabajo,
decide irse de vacaciones.
Aquí el protagonista es informático y, en eso sí coincide con la
película argentina, está mucho más
preocupado por su trabajo que por su familia. En este caso sus
reuniones, sus programaciones y sus clientes le llevan mucho más tiempo y
desasosiego que los cinco hijos que tiene en casa. Y es que Segura ha
hecho que su familia en la ficción una familia sea aún más numerosa que la de Mamá
se fue de viaje, probablemente inspirándose en una de las películas que
ha reconocido que fue su fuente de inspiración a la hora de emprender el
proyecto: La gran familia. Dirigida en 1962 por Fernando
Palacios La gran familia representó a una sociedad y a un tiempo
bien diferente al actual, y allí el número de vástagos se llegaba a multiplicar
por tres, hasta convertir a la familia de un aparejador y un ama de casa en un hogar con quince hijos, un abuelo y
hasta un padrino.
El caso es que Santiago Segura, que dirige y también
protagoniza el filme, es padre de cuatro niñas y un niño. Su hija mayor en la
ficción es en realidad una Youtuber, Martina D´Antioquia (14
años), más conocida hasta ahora por su canal “La diversión de Martina”,
que por sus trabajos en el cine. También ha elegido para formar a su familia a Luna
Fulgencia (8 años), una joven actriz que ya ha participado en varios
proyectos de cine y televisión, e incluso a sus propias hijas, Sirena (5
años) y CalmaSegura (11 años). Pero, para lo que se refiere al mundo de
los dientes, el personaje que nos interesa se llama Carlos González Morollón
(7 años), un niño para el que Padre no hay más que uno ha
supuesto su opera prima y que es el
único chico de la numerosa familia.
Carlos
interpreta a Dani, un niño muy travieso y que se encuentra viviendo una
época de enormes dudas, porque que se pasa el día preguntando todo lo que se le
ocurre, que es bastante. Dani también constituye uno de los personajes
que proporciona más gags, gracias a sus locas ideas de tratar de volar como un
superhéroe o experimentar con cualquier elemento que se le ponga a mano.
Además su estadio vital hace que tanto
él como sus compañeros de clase se enfrenten a un hecho inevitable: la caída de
los dientes de leche. Segura aprovecha repetidamente el tema y lo
utiliza en varias secuencias de Padre no hay más que uno. La
caída de uno de los dientes de Dani inicia un juego de confusiones y
malentendidos que ocupan unas cuantas conversaciones humorísticas de la película. El ratón Pérez, el fantástico
personaje que se encarga de dejar alguna moneda bajo la almohada de los niños
que han perdido algún diente, se llega incluso a materiaizar aquí en un roedor
metido dentro de una jaula al que Dani cree tener atrapado. Santiago
Segura y su coguionista Marta González de Vega, idean varias
situaciones para que, durante el tiempo que la madre se encuentra de
vacaciones, el padre tenga también que hacer frente a la desorbitada
imaginación del niño, convencido de que a lo mejor él también puede formar
parte del singular negocio del fantástico ratón, que popularizó a finales del
siglo XIX Luis Coloma.
Si Santiago Segura se ha sentido
atraído por referentes como La gran familia, no es extraño que
haya echado mano también de un personaje tan vinculado a la infancia de los
niños de este país como el famoso ratón. Las historias de Dani, sus
compañeros de clase, los dientes de leche, la materialización del ratoncito Pérez
en forma de roedor metido en una jaula y las propias aventuras fantásticas de ratones que se llevan los
dientes y dejan monedas debajo de la almohada, no aparecen en la película
argentina de Ariel Winograd. En su remake Segura ha añadido estas
historias de dientes, trampas, picaresca y juegos infantiles seguramente porque
tanto para él como para la coguionista el ratoncito Pérez constituye un
personaje estrechamente vinculado con la infancia de los niños de este país y
es posible que con las suyas propias.
Está claro que han cambiado mucho los
tiempos y que, por debajo de un relato repleto fantasía, los mayores son ahora
capaces de inventar chistes que tienen que ver con el negocio de una empresa
hecha de dientes de leche y monedas que aparecen de forma mágica. Pero, a pesar
de todo, las hazañas del ratón siguen manteniéndose en el imaginario de unos
niños con costumbres y juegos bien diferentes a los que vivieron hace más de un
siglo. Ha pasado mucho tiempo, pero la caída de los dientes siguen constituyendo
una frontera dentro de la infancia y los niños siguen depositando su diente de
leche debajo de la almohada esperando que al día siguiente Pérez haya pasado
por su habitación y les haya dejado una sorpresa.
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sábado, 30 de noviembre de 2019
DE JACQUES AUDIARD
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TÍTULO ORIGINAL: The Sisters Brothers (Les Frères Sisters) DIRECCIÓN:
Jacques Audiard GUIÓN: Jacques Audiard, Thomas Bidegain (Novela: Patrick Dewitt)
INTÉRPRETES:Joaquin Phoenix, John C. Reilly, Jake Gyllenhaal, Riz Ahmed, Allison Tolman, Rebecca Root, Jóhannes Haukur Jóhannesson, Ian Reddington, Philip Rosch, Rutger Hauer, Carol Kane, Creed Bratton, Duncan Lacroix, Niels Arestru PRODUCCIÓN: Coproducción Francia-Estados Unidos-España-Rumanía; Annapurna Pictures / Why Not Productions / Michael De Luca Productions / Page 114 / Mobra Films Productions / KNM / Top Drawer Entertainment / France 2 Cinema / France 3 Cinéma / UGC Images / Apache Films / Les Films Du Fleuve NACIONALIDAD:
Francia AÑO: 2018 DURACIÓN: 121 MINUTOS |
lunes, 30 de septiembre de 2019
"MUERDE LA BALA",
DE RICHARD BROOKS
El metal de una bala alivia el dolor de una muela
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"Muerde la bala es mi poema de amor para América. Amo a esta gente y la belleza de nuestro país”. La frase es de Richard Brooks, coguionista de películas como Cayo Largo (1948) de John Huston o La reina cobra (1944) de Robert Siodmak y realizador de filmes como Semilla de maldad (1955), Lord Jim (1964), La gata sobre el tejado de zinc (1958) o Los profesionales (1966). En su última etapa Brooks dirigió Muerde la bala (1975) , un western “crepuscular” que es también un auténtico canto a la vida y a la defensa de la naturaleza y de los animales, rodado en escenarios naturales y con una cuidada fotografía.
La crítica coincidió en afirmar que, uno de los grandes aciertos de Muerde la bala fue la elección de Gene Hackman como motor en torno al que gira todo un reparto coral. Hackman interpreta con gran convicción a un vaquero desterrado y gran amante y defensor de los animales. Su personaje estuvo pensado en un principio para Charles Bronson. Brooks aprovecha el que será uno de sus últimos trabajos para crear una serie de personajes que no son sino una representación de la historia de su propio país. Con un guión escrito por él mismo narra las hazañas cotidianas de nueve aventureros dispuestos a competir por un premio en metálico que ofrece un periódico local y que será para el que antes recorra a caballo un total de 700 millas. En la propuesta participan desde el personaje interpretado por Jackman, un vaquero llamado Sam Clayton siempre dispuesto a poner el esfuerzo por delante del resultado, hasta un desahuciado veterano de la confederación, un representante de los potentados que considera poseer el Oeste más que conocerlo, un británico aficionado a los desafíos deportivos, un joven que llega demasiado tarde a la aventura de ser cowboy, un tahúr astuto como requiere su profesión, una prostituta que necesita dinero para sacar a su marido de la cárcel... La panorámica trazada por todos ellos permite al espectador adentrarse en la decadencia del Lejano Oeste, con todas sus marcas de estilo, sus tópicos y también sus singularidades. Brooks sitúa la acción en 1906 y así entre sus personajes aparecen algunos antiguos rough riders, soldados de caballería que participaron como voluntarios en la guerra de Cuba en 1898. En un tiempo en el que el mundo de los caballos se despedía irremediablemente frente al empuje de las máquinas de vapor y de los nuevos inventos, la odisea de los nueve aventureros de Muerde la bala constituye todo un reto, aunque su tiempo ya haya terminado. Seguramente eso es lo que expresa el propio título del filme. “Muerde la bala” es lo que algunos cirujanos decían a sus pacientes cuando la anestesia, ese invento maravilloso patentado a mediados del siglo XIX por el odontólogo Horace Wells, todavía estaba muy lejos de existir. “Muerde la bala” constituye una expresión que podría resumirse como un aguanta lo más que puedas, tienes que soportar el dolor o lo que venga. Y en la película de Brooks la frase se hace evidente cuando aparece uno de los inolvidables personajes del filme, un mejicano interpretado por el actor Mario Arteaga que carga durante toda la película con el racismo imperante contra la gente de su país y además con un poderoso dolor de muelas. Él es el que tiene que, literalmente, morder una bala que cubre el orificio de una muela extirpada, hasta que consigan llegar al final de la carrera y pueda ser atendido por un dentista. En su caso el sentido del título es evidente, pero a morder la bala es a lo que se verán abocados otros personajes del filme ante un mundo que desaparece sin remedio. Como el mexicano interpretado por Arteaga tiene mucho de simbólico, Brooks le reserva la empatía del personaje principal de la película que, en un momento determinado, se solidariza con su condición reconociendo que él también proviene de antepasados mejicanos. Y es que Muerde la bala, con la excusa de referirse a un insoportable dolor de muelas y a una bala que sirve de improvisado y temporal empaste, es una historia de superaciones personales, de solidaridad, de poner por delante el esfuerzo antes que el éxito y de reconocer lo que realmente es valioso frente a lo que solamente proporciona unos segundos de gloria. En ese sentido el guión de Brooks está repleto de frases a recordar. Como la pronunciada por el protagonista ante el resultado de una prueba en la que, aunque no se les reconozca, son los animales quienes llevan el peso principal y a los que se les presupone una inteligencia natural de la que a veces algunos humanos parecen carecer. “Al caballo no le importa quien gane la carrera... ni a mí tampoco”, dirá el vaquero Clayton resumiendo su posicionamiento vital.
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