martes, 26 de diciembre de 2023
jueves, 30 de septiembre de 2021
domingo, 30 de mayo de 2021
viernes, 30 de abril de 2021
Su siguiente empresa cinematográfica
llevaba por título Alleluia y, por si no había quedado suficientemente claro lo
que le interesaba, esta película ponía sobre la mesa todas las pistas ya que no
era sino una versión de Los asesinos de la luna de miel de Leonard Kastle
(1970) y Lonely Hearts de Todd Robinson(2000), que
a su vez estaba basada en una historia real de un hombre y una mujer que se
dedican a engañar a mujeres solteras y viudas para robarles y acabar con ellas.
En la versión de Du Welz la protagonista femenina era la actriz española Lola
Dueñas y con este trabajo el realizador de origen belga estuvo en el festival
de Cannes.
Así que con este itinerario vital, nada
atípico en un cineasta europeo contemporáneo, en 2015 du Welz llega a EEUU
donde puede poner en marcha un proyecto con mayor presupuesto, un poco más
acción e importantes dosis de violencia. Message from the King está rodada en
los Ángeles, aunque su protagonista es un hombre de color que llega desde
Suráfrica para lo que parece ser una misión personal, una venganza que tendrá
como telón de fondo los acontecimientos vividos por su hermana, una mujer
llamada Bianca que se fue a Los Ángeles años atrás y cuyo destino quedó marcado
por el peligroso entorno del que se rodeó.
King no es sino el apellido de este ángel
exterminador que está dispuesto a hacer justicia, al menos la que esté a su
alcance. En sus investigaciones llegará curiosamente hasta la consulta de un
dentista, el doctor Wentworth, con el que mantiene más de una conversación
interesante. La primera de ellas, como no podía ser de otra manera, es la que
tiene lugar en la misma consulta cuando King se hace pasar por paciente para
realizar la toma de contacto. Detrás de él, en la sala de espera, un enorme
cartel con una chica de gran sonrisa que contrasta con la tragedia que el
protagonista carga sobre sus hombros y que le llevará a no esbozar ni el más
leve gesto de alegría en toda la película. Una vez en el interior de la
consulta el dentista constata lo poco que al paciente le gusta rellenar
formularios, “como me pasa a mí”, le dice, y se entera de que está allí por
recomendación de su hermana Bianca. “¿No la recuerda? También me dejó otra
cosa, la estoy cuidando por usted”. Por si no había quedado claro que el
dentista era, como ocurre en muchas ocasiones, el malo de la película, este
paso de King por su consulta lo evidencia del todo.
Las siguientes frases del dentista no
dejan duda de la personalidad que le han dedicado los guionistas: es un hombre
frío, calculador, que no tiene inconveniente en meterse con la hermana de su
paciente pese a saber que está muerta, y que entiende que, como no podría ser
de otra forma, lo que King busca es dinero. El doctor Wentworth es
ambicioso y calculador y combina su profesión de dentista con otros encargos
fuera de la ley. Su conversación con King, que proseguirá en una cafetería, una
vez que se ha visto que aquello no era una visita profesional, contiene algunas
frases como “casi siempre se trata de dinero” o “un americano medio gasta unos
diez mil dólares a lo largo de su vida en sus dientes, en esta ciudad cuatro o
cinco veces más”. Y, finalmente, realiza una comparación entre los ginecólogos
y los dentistas que, al menos desde su punto de vista, le proporciona la
convicción de que el desarrollo de su profesión le convierte en un ser
todopoderoso capaz de obtener la confianza de quienes se ponen en sus manos.
A lo largo de Message from the King queda
claro que el doctor Wentworth, además de tus tejemanejes y sus trampas y
chantajes, va repartiendo enseñanzas y consejos a los personajes más
inverosímiles. De ahí que uno de ellos, cuando le abra la puerta de la mansión
de un rico productor de cine en cuya casa ha tenido lugar la tragedia de
Bianca, lo primero que le diga sea: “Uso hilo dental como dijo”. El problema es
que junto a estos consejos sanitarios el dentista no pierde el tiempo y se
dedica a aprovecharse: “Eres un chantajista”, “No eres más que un puto
dentista”, “Me estás exprimiendo”, serán algunas de las acusaciones que le proferirá
el productor. Pero él mantiene la calma y se dedica a observar no solo a
quienes le rodean sino también su dentadura. Por eso sabe que King no parará en
su empeño y tendrá que acabar con él antes de que él se le adelante: “Éste no
es como su hermana”, le dice el dentista al productor de cine. “Sus dientes son
distintos. Él se cuida. Puede decirse mucho por los dientes de alguien”. Y
efectivamente, lo que asegura el doctor Wentworth es que alguien que
se cuida los dientes es tenaz y no deja sus empeños tan fácilmente.
DURACIÓN: 102 MINUTOS
domingo, 28 de febrero de 2021
domingo, 31 de enero de 2021
NOVENO FESTIVAL DE CINE Y DENTISTAS ORGANIZADO POR EL COLEGIO OFICIAL DE DENTISTAS |
Los próximos días 3 y 5 de febrero tendrá lugar en Pamplona
(CIVICAN) la novena edición de nuestro festival. Este año debido a la pandemia
del covid _19 presentamos un formato reducido. Nos ha parecido mejor esta
opción que anularlo. El Festival tendrá
lugar respetando las normas de aforo y las medidas de seguridad que todos
conocemos.
Presentaremos dos películas; la primera de ellas será: “El doctor
Arrowsmith”, Arrowsmith
(1931) Esta película está protagonizada por un médico sin embargo este médico ejerce también como dentista y de ahí nuestra decisión de proponer este film. DIRECCIÓN: John Ford GUIÓN: Sidney Howard (Novela: Sinclair Lewis) INTÉRPRETES: Ronald Colman, Helen Hayes, Richard Bennett, DeWitt Jennings,
Beulah Bondi, Myrna Loy, A.E. Anson FOTOGRAFÍA: Ray June (B&W) MÚSICA: Alfred Newman NACIONALIDAD: EE.UU. DURACIÓN: 101 minutos “No disparen, soy dentista”, The In-Laws (1979) DIRECCIÓN: Arthur Hiller GUIÓN: Andrew Bergman INTÉRPRETES: Peter Falk, Alan Arkin, Richard Libertini, Nancy
Dussault, Penny Peyser FOTOGRAFÍA: David M. Walsh MÚSICA: John Morris NACIONALIDAD: EE.UU. DURACIÓN: 103 minutos |
lunes, 30 de noviembre de 2020
DE ROY ANDERSSON
Andersson nació en Gotemburgo (Suecia) en 1943 y sus primeras aproximaciones al cine se centraron en temáticas mucho más realistas y costumbristas que las que han inspirado su cine del siglo XXI. Entre aquellos principios y su cine de la actualidad median cientos de anuncios publicitarios, una tarea que ha llevado a cabo con auténtica maestría, hasta el punto de que Ingmar Bergman lo considerara “el mejor realizador de anuncios de todos los tiempos”. Claro que cuando le han preguntado por ésta afirmación a Andersson él, de manera reconocidamente incorrecta y posiblemente con cierta dosis de humor, ha asegurado que la mejor película del autor de El séptimo sello era peor que sus anuncios.
De cualquier forma lo que sí ha hecho Andersson ha sido combinar esos maravillosos anuncios con una producción cinematográfica altamente personal. En 2000 Roy Andersson decidió emprender una Trilogía sobre la existencia, compuesta por Canciones del segundo piso (2000), La comedia de la vida (2007) y Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia (2014). Ahí podía haberse quedado todo, porque en esos tres títulos ya parecía haber quedado claro lo que el realizador sueco piensa de la condición humana, pero en 2018 decidió salirse de los límites de la trilogía anunciada y añadió al proyecto un título más: Sobre lo infinito.
Contemplar el cartel de Sobre lo infinito lleva directamente a pensar en artistas como Chagall. En él una pareja abrazada sobrevuela los tejados de una ciudad en ruinas. Pero esa secuencia no es sino uno de los muchos referentes artísticos que componen el filme. Porque así está dividido Sobre lo infinito, en una colección de secuencias a modo de cuadros que nos llevan de Chagall a Hopper y que nos hacen pensar en el mundo del arte a través de composiciones hieráticas y pensadas e iluminadas hasta el más mínimo detalle. Los interiores que compone Andersson son ambientes fríos, casi congelados, con una luz mortecina y azulada. Los exteriores resultan igual de fantasmagóricos y los personajes se mueven a cámara lenta preguntándose en voz alta por el sentido de la vida, por la pérdida de su fe, o simplemente expresando a gritos que la vida es fantástica mientras alrededor una serie de personajes abatidos y quietos apenas si se inmutan.
Precisamente es en esa secuencia en la que resuenan unos gritos de felicidad que difícilmente expresan lo que dicen, donde podemos ver a un hombre algo desaliñado, con una bata blanca desabrochada y con la mascarilla por debajo de la barbilla. En el interior de ese bar en el que un hombre repite que la vida es maravillosa aparece ese dentista más aficionado a la bebida que al desarrollo de su profesión. Andersson ha creado para él un espacio especial y lo retrata en el bar mostrando su afición a la bebida y evidentemente abatido. Pero ese doctor sin nombre también aparece en su consulta. Allí un paciente nervioso y aterrorizado con las agujas se niega a utilizar anestesia, aunque tampoco podría soportar una intervención sin ella. La situación acaba con la paciencia del dentista que decide rebelarse contra él y opta por marcharse y dejarlo allí. El realizador sueco combina el drama y la comedia para fotografiar una situación que supera a sus principales protagonistas. Sobre el infinito presenta así un mundo totalmente desesperanzado aunque, de vez en cuando, Andersson regale al espectador algunos detalles tiernos como el de ese padre que se agacha pausadamente para atarle el zapato a su hija pequeña.
Thore Flygel interpreta al dentista en Sobre el infinito. Andersson ha creado para él unas secuencias específicas e inolvidables, y lo mismo que hace con el dentista sin paciencia ni tacto ante un paciente problemático, repite con un sacerdote que pierde la fe y acude llorando al psiquiatra, ante el menosprecio del profesional y de la enfermera que consideran que ya es hora de cerrar la consulta y le acompañan a la puerta a pesar de los gritos y sollozos del paciente. Queda claro que Sobre lo infinito se agarra a los detalles, a algunos problemas cotidianos de un primer mundo que parece adentrarse cada vez más en el surrealismo, y entre sus personajes ese dentista anónimo forma parte de esa sociedad que va mostrando ante el espectador los dolores del cuerpo y también los del alma.
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| TÍTULO ORIGINAL: Om det oändliga / DIRECCIÓN Y GUIÓN: Roy Andersson / FOTOGRAFÍA: Gergely Pálos / INTÉRPRETES: Martin Serner, Jessica Louthander, Tatiana Delaunay, Anders Hellström, / PRODUCTORA: 4 1/2 Film, Roy Andersson Filmproduktion AB / NACIONALIDAD: SUECIA / AÑO: 2019/ DURACIÓN: 76 MINUTOS |
sábado, 31 de octubre de 2020
"HASTA QUE LA BODA NOS SEPARE", DE DANI DE LA ORDEN “SOLO ME PONGO EN MANOS DEL DOCTOR
GONZÁLEZ” | |
"No hace falta más que leer el título y el nombre del
director para saber que estamos ante una película española, que se trata de una
comedia y que pertenece a ese género del que, sin pensarlo demasiado, podríamos
dar media docena de títulos en tres minutos: el de las películas de bodas. Se
podría decir que los ritos nupciales y todo lo que se sitúa a su alrededor:
preparativos, enredos, engaños, relaciones familiares, catástrofes, viajes,
rupturas, desengaños, reencuentros y happy end... constituyen uno de los lugares más comunes de
la comedia. Si a esto le añadimos otra modalidad casi paralela, la de las
despedidas de solteros y solteras, el número de títulos crece exponencialmente.
En el caso de la última película de Dani de la Orden, un realizador acostumbrado a lidiar en el terreno de la comedia (El pregón, El mejor verano de mi vida, Mamá o papá), todo sigue el curso habitual en una película de bodas. De hecho una de las protagonistas se dedica precisamente a eso, a organizar ceremonias nupciales, un terreno abonado para los gags, porque si hay algún territorio donde los guionistas pueden dar rienda suelta a la imaginación es precisamente relatando todas las ocurrencias de una pareja que quiere celebrar lo que algunos llaman el día más importante de su vida. En ese apartado cabe casi de todo: locuras decorativas, espacios imposibles, regalos personalizados, locas coreografías o menús altamente creativos. Nada parece ponerse por delante cuando se quiere construir la celebración perfecta. Y el cine se suele encargar de retorcer las cosas casi hasta el infinito. “¿Sabes quién se casó en un barco? Los del Titanic”, dice Marina (Belén Cuesta), organizadora de bodas en Hasta que la boda os separe, a Alexia (Silvia Alonso), la novia. Pues sabiendo cómo fue la historia real en el trasatlántico, no hace falta añadir demasiado. ¿Y qué podría acabar con el encanto de una boda? Pues a lo mejor el hecho de que un brindis destroce la dentadura de la novia. Para un guionista una botella de champán es el ingrediente perfecto para marcarse un chiste inolvidable. Que se lo digan si no a los de Los padres de ella de Jay Roach. Quienes la hayan visto seguro que no han olvidado la secuencia dedicada a la urna depositada sobre la chimenea, un sofisticado recipiente que contiene las cenizas de la madre de Jack (Robert de Niro). Durante varios minutos la figura de la difunta madre es ensalzada por su hijo que hasta le dedica una poesía. Pero llega la botella de champán, oportunamente comprada por el yerno patoso (Ben Stiller), y la catástrofe se desata, el tapón se dirige directamente a la urna, las cenizas se desparraman y el gato de la casa no desaprovecha la oportunidad para dejar su rastro sobre ellas. En Hasta que la boda os separe la botella de champán llega justo en el momento posterior a que la novia le confiesa a la organizadora de bodas que en el colegio, que ambas compartieron años atrás, ella fue la responsable de los motes y bromas que le hicieron la vida imposible a la que ahora es una profesional del negocio de las bodas y que en la infancia fue una niña que sufrió bullying en el colegio. Después de afirmaciones como: “Hay que superar esas cosas” o “Así es la vida”, dichas por la propia víctima para consolar a la que ahora se confiesa ante ella, llega el momento botella de champán. Por si hubiera sido poco el retorno emocional al pasado, el novio también se empeña en ayudar a abrir la dichosa botella. Así que entre ambos, que por cierto ya han puesto de manifiesto su atracción mutua, acabarán arruinando la cara de la novia cuando el corcho vaya directamente a su boca. Tras conseguir reponerse de lo que parece únicamente un shock momentáneo se descubre que, efectivamente, Alexia ha perdido dos dientes, exactamente las dos piezas dentales superiores, lo que hace de la sonrisa de la novia diste mucho de ser lo deseable. Mientras la chica sale desesperada de la habitación, el novio se queda con los dos dientes en la mano insistiendo en que van a buscar un dentista ya que en Tenerife, a donde se han trasladado para celebrar una boda cerca del mar, hay “dentistas buenos”. Pero Alexia, que está dispuesta a casarse en un barco, pese a su miedo al mar, y a superar todas las dificultades que se le pongan por delante, no piensa ponerse en manos de alguien que no sea su dentista de toda la vida. A ella solo le atiende “el doctor González”, asegura, mientras a Carlos (Alex Garcia), solo se le ocurre añadir: “toma, llévate los dientes”, poniendo en su mano las dos piezas arrancadas de raíz. De camino al taxi que llevará a Alexia al aeropuerto en un viaje que acabará en la consulta del doctor González, la causante del estropicio, Marina, sigue empeñada en quitarle hierro al asunto: “Eso se arregla fácil. Un poco de masilla...”. Es seguro que el doctor González, ese dentista de cabecera al que la paciente no está dispuesta a renunciar aunque se encuentra a cientos de kilómetros, tendrá otros métodos más profesionales, sobre todo porque Alexia vuelve a los pocos días con la dentadura perfecta. El tema es que la catástrofe dental ha quitado de en medio a la novia durante unos días y ha dejado vía libre para que el amor entre el novio y la organizadora de bodas vaya evidenciándose todavía un poco más y que las cosas del corazón se coloquen en el su sitio. TÍTULO ORIGINAL: Hasta
que la boda nos separe DIRECCIÓN:
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